La odontología integral trabaja con todas y cada una de las especialidades de la convencional, incluyendo beneficios (métodos y tecnologías) y seguridad para el paciente.

Un buen odontólogo debe diagnosticar, recomendar y aplicar tratamientos en por lo menos tres áreas de la odontología, como pueden ser la endodoncia (matar el nervio), la exodoncia (extracción de piezas dentales), ortodoncia interceptiva (no incluye brackets) operatoria (incrustaciones, amalgamas, etc.), etc.

Pero además de esto, debe ofrecer respuestas en los casos en que la medicina convencional no ofrece soluciones, evitando cualquier procedimiento que pudiera ser perjudicial, así como reparando todo daño que ya haya sido producido por métodos ya previamente utilizados.

Así como un médico general es quien debe recomendarnos con qué especialista ir en caso que, por ejemplo, nos duela un riñón o suframos de mareos, un odontólogo integral debe contar con los conocimientos necesarios para poder dirigir el tratamiento indicado para nuestro problema bucodental. Por ello, es recomendable contar con un odontólogo familiar honesto, que sea capaz de resolver hasta un 75% de los problemas dentales que le son consultados todos los días y la voluntad de recomendar a especialistas de ser necesario.