Se trata de un sustituto artificial de las piezas naturales que pueden estar fabricadas en distintos materiales y que se encuentran diseñadas con una apariencia muy realista. Una solución recomendable en aquellos pacientes que han perdido una parte importante de la boca, cuentan con problemas óseos, y similares. En todo caso, aquí el dilema será definir por una fija o removible.

Prótesis fija.

Así, una prótesis fija o definitiva se coloca con la ayuda de unos implantes (su número oscila entre cuatro, seis u ocho) fijados previamente al maxilar e integrados en el hueso. Será sobre estos sobre los que se atornille la dentadura, como si de una normal se tratase. Los implantes, además, cumplen la función de la raíz natural de los dientes: absorber el movimiento y fuerza de la masticación.

Una colocación que habitualmente hace que la persona recupere la total funcionalidad de su boca y que incluso les hace olvidarse de que la llevan. Ahora bien, no todos pueden llevarlas, pues esto dependerá de la salud del hueso y los tejidos.

Prótesis removible.

Como su propio nombre indica, de aquellas que podemos quitarnos y ponernos tantas veces como queramos. Es uno de los primeros sistemas de prótesis que apareció, que actualmente se encuentra muy evolucionado y que ofrece un aspecto discreto.

Puede ser parcial o completa y suele adherirse mediante una suerte de conectores. También están recomendadas en aquellas personas que están pensando en hacerse una prótesis fija, como método de transición. En todo caso, ambas se elaboran a medida y en función de las necesidades del individuo para que no se mueva y se adapte a su anatomía.

Son también más económicas y constituyen una alternativa estupenda para aquellos que por razones médicas no pueden elegir la primera de esta lista. Eso sí, deberás limpiarla al menos una vez al día o después de cada comida. Algo que puede resultar un tanto incómodo, pues no resulta igual de ágil cepillar los dientes en la propia boca que hacerlo fuera de ella. Tampoco es recomendable dormir con ella, de manera que deberemos ir con cuidado.

¿La razón? Que los tejidos sobre los que se apoya necesitan descansar. Además, el paciente no acaba de recuperar la fuerza original de la mordida, y se debe tener en cuenta que las coronas de acrílico pueden ser un poco menos estéticas.